¿Cuánto debe cobrar un musicoterapeuta? Valor Vs. Precio

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No, l@s musicoterapeutas profesionales no trabajamos gratis y tampoco tenemos la obligación de cobrar poquito o de vez en cuando.

Tengo más de 25 años de profesión y hasta el momento no pude vivir del aire. Si hay alguien en la sala que diga lo contrario, que comparta la fórmula.

Qué tema delicado el hablar de dinero en musicoterapia, ¿verdad?

En ninguna asignatura en la Universidad está contemplado este tema como tal, y si es así, yo me lo perdí. No sé si compartes mi opinión, pero parece que fuera un tema tabú o que nos resulta incómodo hablar de ganar dinero con nuestra profesión.

Sin embargo, aunque no se diga por todo lo alto, esto no impide que la mayoría nos cuestionemos:

  • ¿Cuánto debe cobrar un musicoterapeuta?
  • ¿Qué cosas se deben tener en cuenta para elaborar un presupuesto justo?

Yo también me preguntaba eso hace muchos años atrás, y ahora observo lo mismo cuando trabajo en mis programas 1 a 1 con musicoterapeutas.

Este tema sale a menudo, con precaución y con un cierto de dejo de angustia generado por el error que supone poner el acento sólo en el precio y no en el valor de nuestro trabajo.

  • “No quiero cobrar mucho porque estoy empezando”
  • “ains… el tema del dinero, ¡qué agobio!, no me siento nada bien hablando de esto”
  • “Si cobro lo que tengo que cobrar por mi trabajo y todo lo que implica, no van a venir los pacientes”
  • “No pondré precios altos porque no me contratarán” o peor aún “contratarán a uno más barato que yo”
  • “Podría cobrar más si viviera en Madrid, pero como estoy en un pueblo, no me puedo dar ese lujo”
  • “El dinero no es tan importante, lo importante es ser feliz” … mientras me alcance para cubrir la gasolina… ya si eso, después veo cómo hago para cobrar más.
  • “Yo no sé venderme, ni vender mis servicios profesionales”
  • “No soy materialista, no todo es cuestión de pasta en esta vida”

¿Te identificas con alguna de estas afirmaciones?

Seguro que existen muchas más, me encantará que las compartas en los comentarios.

En mi experiencia personal el problema no sólo estaba en saber cuánto cobrar, sino en mí misma y en la relación con la escasa educación financiera recibida, y mis creencias de merecimiento y abundancia.

Haberme dado cuenta de ello y haber trabajado deliberadamente en el cambio de mis creencias, fue VITAL para vivir de la musicoterapia sin sentir ni una pizca de culpa por cobrar mis honorarios. He cambiado mi relación con la abundancia gracias a que me escuché y gestioné el obstáculo que eso suponía.

Yo tuve que admitir y sincerarme conmigo misma, que pensar este tipo de cosas tenían en realidad beneficios secundarios (inconscientes y conscientes) que me protegían del MIEDO.

Ideas como:

  • “Me protege más” no tener dinero, que tenerlo.
  • Prefiero estar en mi zona de confort y no arriesgar. (para “no sufrir” si fracaso)
  • No me voy a exponer.  (para que no me critiquen)
  • No se puede vivir de la musicoterapia porque es muy difícil. (así no tengo que esforzarme)
  • Justificarme constantemente que yo soy así y que ya no tengo remedio.

Y otras ideas que mi voz interior se encargaba de repetirme todos los días.

Esto se traducía en mi vida profesional como musicoterapeuta en acciones concretas como:

  • la inseguridad en la toma de decisiones,
  • en sentir culpa por cobrar un precio justo,
  • en actuar como si les estuviera haciendo “un favor” por cobrarles barato,
  • en enfadarme conmigo misma por no llegar a fin de mes,
  • en sentir agobio porque el esfuerzo nunca alcanza,
  • en querer atender a todo el mundo sin especializarme,
  • en no saber comunicar con claridad a mis pacientes qué hago, cómo lo hago…
  • dispersión … falta de foco y
  • algunos etcéteras más.

¡Sí! esto de tener miedo no es gratis y tiene sus consecuencias. Los miedos no se van de tu vida por más que trates taparlos y silenciarlos. Eso va a seguir allí esperándote hasta que hagas algo.

En mi caso tuve que mirar a mis miedos de frente, escucharlos y trabajar intencionadamente con una profesional, en el mensaje que tenían para mí. Uno de ellos tenía que ver con el síndrome del impostor.

¿Alguna vez has sentido hablar de ello?

Según dice el diccionario, las personas con síndrome del impostor piensan que no merecen el éxito que han alcanzado, se infravaloran y se sienten insuficientes.

La Dra. Aída Baida Gil, afirma que quienes lo sufren «tienen la sensación de no estar nunca a la altura; de no ser lo suficientemente buenos, competentes o capaces; de ser impostores, un fraude«.

¿Te suena? ¡A mí, la primera!

Además, súmale a todo eso mis creencias limitantes sobre el dinero, la mentalidad de escases y la poca o nula educación financiera recibida … Cóctel molotov activado en 3,2,1…

Me di cuenta (entre otras cosas) que como me sentía insuficiente (y ponía el acento sólo en el precio), terminaba cobrando barato por miedo a no tener y terminaba no teniendo.

Así fue que invertí mucho dinero en cursos de musicoterapia de toda índole y seguí formándome, no me arrepiento en absoluto. Pero llegó un momento que parecía que nunca era bastante y no sabía dónde estaba el error.

¿Cómo sé tantas cosas y sigo sin tener los suficientes clientes para vivir de la musicoterapia? ¿Por qué no se refleja mi esfuerzo?

¿Cómo cubrir los costes, sentirme cómoda con lo que cobro y encontrar el umbral de rentabilidad apropiado?

Una de las claves fue aprender a aportar VALOR a mi trabajo para que el cliente esté dispuesto a pagar sin regateos.

(Apunta esto, porque ya lo puse en el subtítulo de este artículo y te hablaré en otro post más adelante, tu cuenta bancaria y tú, me lo agradeceréis)

Aclaración: aportar valor no significa decir: ¡aaaay! Cuánto valoro mi trabajo y qué importante es la musicoterapia para las personas. No te confundas.

Aportar valor se define como la combinación de conocimientos, experiencia, talento y pasión en todo lo que haces para marcar la diferencia.

Son acciones concretas que hacen que el cliente tenga una experiencia contigo tan exitosa, que te elija una y otra vez, a pesar de que otros musicoterapeutas le cobren más barato. ¿Me explico?

Ese valor que le di y que le doy a mi trabajo musicoterapéutico fue a parar directamente a reforzar mi valor como persona. ¡Wow! Y partir de allí, cambié la forma de hacer las cosas.

Te confieso que es más laborioso, tienes que esforzarte un poco más, pero el resultado es poder vivir exclusivamente de lo que me apasiona. Compensa.

Pues bien, mi labor profesional tiene un impacto positivo en la vida muchas personas.

¿Por qué debo pensar que no me merezco una remuneración justa por ello?

(¡Aplausos! Desinstalé mi app de loser – cambié el chip)♥♥

¿Qué debemos tener en cuenta para fijar el precio de la sesión de musicoterapia?

En otras profesiones como la de los psicólogos hasta hace unos años atrás el colegio de profesionales establecía unas tarifas orientativas de precios con el fin de evitar la competencia desleal.

Actualmente (y corregidme si me equivoco) cada psicólogo en España tiene la libertad de cobrar lo que le parezca oportuno.

Hasta el momento l@s musicoterapeutas en España no contamos con un colegio de profesionales propio que nos asesore y regule el precio, pero sí contamos con Asociaciones de musicoterapia y la Federación Española de Asociaciones de Musicoterapia (FEAMT) que puede orientarnos de forma de general.

Los comienzos en musicoterapia son difíciles y más aún si no tienes experiencia emprendiendo. Si tienes diagramada tu estrategia profesional y delimitado tus objetivos para ofrecer la máxima calidad en tus servicios, te darás cuenta que fijar las tarifas es complejo porque hay que tener en cuenta muchos factores.

Tienes que pensar en que tiene que ser rentable y al mismo tiempo aceptable para tu cliente. Sé que lo sabes, pero recuerda ser ético en todo momento. Por último, olvídate de bajos costes eso no funciona y te llevará quemad@ a la ruina.

¡Ah! Por más que seas de letras y no te gusten los números, deberás amigarte y llevarte bien si quieres tener libertad financiera y vivir de tu pasión. Aunque tengas a un gestor financiero, igualmente no tienes escapatoria.

Nadie mejor que tú para tener el timón de tu dinero.

Estos son los aspectos generales que yo tengo en cuenta para fijar precios, no quiere decir que tenga que ser así. Dependerá también de cada caso en particular y tú puedes tener tu propia fórmula. El cálculo siempre ha de hacerse en base a una estimación.

Consejo: yo siempre hago una estimación al alza, es más fácil bajar los precios que subirlos después.

No hay que tomar decisiones a la ligera, por lo tanto, contempla lo siguiente:

  1. El sitio donde realices las sesiones: Es una consulta propia ¿tienes soci@s?/ el sitio es alquilado/ es una asociación/ hospital/ escuela/ salón multiusos del centro cívico de tu barrio, un espacio de coworking, si es servicio a domicilio… cuáles son los gastos directos e indirectos.
  2. Si eres autónomo o trabajador/a por cuenta ajena. Analiza los costes y verifica los impuestos que debes incluir en la facturación: IVA, IRPF, Seguridad Social, etc.
  3. El tipo de abordaje: individual, de pareja, grupal, familiar.
  4. Los gastos de desplazamiento. Coche propio, abono del autobús, peajes…
  5. El tiempo de ejecución del programa de musicoterapia para cada paciente/grupo. La duración del servicio.
  6. Investiga cuánto cobra la competencia, para tener una idea. No tiene por qué ser otro musicoterapeuta, sino también algún profesional que ofrezca un servicio parecido.
  7. El número de alternativas que tiene ese cliente para contratar otros profesionales que le resuelvan su problema a través de otras propuestas terapéuticas.
  8. ¿Qué es lo que te hace verdaderamente único? Piensa en el valor añadido que ofrecerás en tus sesiones de musicoterapia. Encuentra tu singularidad porque al diferenciarte de los demás, reforzarás la idea de que te contraten a ti no sólo por el precio sino por el valor (conocimientos específicos, experiencia, especialización, talento, exclusividad, pasión, trato) que ofreces.
  9. A mayor especialización y formación, mayores son los precios.

Ten a mano lápiz y papel

Suma los gastos fijos mensuales + los ingresos brutos que quieres tener por mes y divide por las horas que necesitas trabajar.

¿A cuánto te sale la sesión?

¿flipas verdad? Y me dirás que en la teoría todo bien, pero en la práctica es muy diferente. La idea no es bajar el precio de la sesión, es conseguir más clientes y aportar más valor a tu servicio. Vuelvo a lo mismo.

Haz que tus pacientes vayan a ti no porque eres el más barato, sino porque eres el mejor musicoterapeuta para resolver sus problemas de salud.

¿Cómo queremos ser vistos los musicoterapeutas?… Pues eso.

¿Por qué no debes trabajar gratis?

Si rebajas los precios para que solo cubran tus gastos, estás trabajando gratis o peor aún, pagas por trabajar. ¿Cuánto tiempo puedes aguantar esa situación?

Y déjame decirte algo: me estás perjudicando a mí y a todos los profesionales que nos dedicamos a ello porque devalúas nuestro trabajo y la gente tampoco aprende a darle el valor que le corresponde. Vaya también este mensaje a los que hacen voluntariado en musicoterapia.

Valora para que te valoren.

Muchas personas piensan que lo barato no es bueno. Es cruel, pero es la realidad. El precio te posiciona en el mercado y tampoco me estoy refiriendo a precios exagerados, pero tenemos que hacernos la idea de que vendemos un servicio profesional y debemos cobrar unos honorarios por ello como cualquier otro.

Te recomiendo que no regales sesiones de musicoterapia, mejor regala una charla para que aprendan qué es y qué hacemos los musicoterapeutas en donde puedan preguntarte y aclarar sus dudas.

Regalar la primera sesión o sesiones sueltas a mí no ha servido de nada, fue minimizar la complejidad y riqueza de la musicoterapia en 50 minutos. En muchos casos experimentar un proceso terapéutico de meses no se puede dar a “probar” en un solo encuentro.

L@s musicoterapeutas no sólo vivimos por amor al arte, ser un buen terapeuta implica invertir tiempo y dinero para actualizarnos y continuar formándonos para mejorar la calidad de nuestro servicio, esto se traduce en tarifas más elevadas.

La implicación de tu paciente no será la misma si la sesión es gratis o si la está pagando. Si para él significa un esfuerzo económico, seguramente se tomará muy enserio el servicio musicoterapéutico contratado.

Tienes que saber que tu cliente no está pagando únicamente por la hora de la sesión. Está pagando por la atención personalizada, el estudio minucioso de su caso, el análisis y evaluación de su proceso terapéutico y tus conocimientos especializados que lo guiarán para resolver su problema.

¡Pero atención! Esto se lo tienes que comunicar a tu cliente/paciente/usuario… Probablemente luego de tu explicación, entenderá por qué tus tarifas son las que son.

¡Oye! Y si tu cliente te paga bien, seguramente te exigirá y eso significa estar a la altura.

¿Me explico por qué trabajar gratis o cobrar poco, nos perjudica?

Piénsalo: Quizás no tengas que cobrar menos, sino mejorar tu formación como musicoterapeuta, la calidad de tu servicio y ocuparte profundamente en tu autoconocimiento.

Trabajar de lo que te apasiona y ser talentoso no significa que sí o sí lo tengas que hacer gratis o por vocación.

 Pero, ¡oye! Eso no quita que quieras participar libremente en algún proyecto altruista o que no muevas un dedo si no hay dinero de por medio.
[Inserte aquí el sentido común]
 
Dedicar parte de tu tiempo de forma puntual y programada, puede motivarte y enriquecer tu lado generoso siempre y cuando establezcas límites.
 

¡Vale, todo bien! pero no has dicho hasta el momento ninguna cifra concreta en euros.

Pues siempre le digo a mis clientes musicoterapeutas que antes de decir una cifra en concreto tengamos en cuenta todos los aspectos detallados. Cada precio va a variar en función ellos. De forma conjunta los definimos y analizamos cada caso para que sea rentable.

Yo he cobrado sesiones a 100€ y 120€ la hora o más y también he cobrado un mínimo de 30€ y 35€.

¿Por qué tanta diferencia entre una y otra?

Vuelvo a lo anterior, todo depende. Pero jamás de los jamases cobraría ahora mismo 25€ o menos. Si lo hubiera hecho, no viviría exclusivamente de la musicoterapia.

He trabajado mucho para aportar valor a mi profesión y conocimientos específicos para ayudar a mis clientes a superar sus problemas. Cuento con resultados concretos y testimonios reales de personas que consiguieron mejorar su calidad de vida.

Sigo actualizándome para ofrecer eficiencia y trabajo para reivindicar el valor propio de la musicoterapia.

Estas son acciones concretas que me acercan a mi objetivo personal y profesional de disfrutar de la vida haciendo lo que me gusta.

¿Me dejas un comentario? Venga! anímate!!

¿Cuál es tu fórmula para calcular el precio de tus sesiones de musicoterapia?

Comparte tu valioso aporte para que todos podamos aprender de ti. Te agradezco de antemano cualquier tipo de información que nos ayude a crecer como profesionales de la musicoterapia.

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2 comentarios en “¿Cuánto debe cobrar un musicoterapeuta? Valor Vs. Precio”

  1. Hola Vanessa! gracias por escribir sobre este tema! El dinero también es un problema para mí, me he dado cuenta que tengo que trabajar más en ello.
    Gracias por tus artículos tan originales y por compartir contenidos tan útiles para los musicoterapeutas. Me gusta mucho tener la posibilidad de escucharlo en tu podcast.
    Me sirven los materiales gratuitos que tienes en tu web. Gracias por tu inmensa generosidad.

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