Acompañamiento y desarrollo profesional en Musicoterapia

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Si sientes que estás en un momento de tu profesión en el que necesitas pasar al siguiente nivel, cruzar el puente y darle una mejora a tu situación laboral: esto te puede interesar.

Ante cualquier desafío, sea producto de tu deseo o de las circunstancias de la vida, hay dos grandes aspectos que se ponen en juego:

  1. es el interno que está relacionado con las emociones, los miedos, los pensamientos, etc., y
  2. es el de la acción: el de movernos, el de hacer algo.

Suele suceder que la procrastinación, la resistencia o el miedo a ponerse manos a la obra se hagan presentes una y otra vez, lo que dificulta que llegues a lograr tu objetivo.

Para salir de esa inercia y que sirva como una palanca para destrabar esas cuestiones en las que quedamos atrapados (por la razón que sea), el acompañamiento en musicoterapia puede ser altamente rentable.

Un/a musicoterapeuta que ya ha conseguido sus objetivos dentro de esta disciplina y esté dispuesto y capacitado para guiar el desarrollo profesional de otros que todavía no lo hicieron, puede marcar la diferencia entre conseguir mejores resultados, lograr una mayor visibilidad como musicoterapeuta o quedarte donde estás.

Dime si a menudo te has preguntado o piensas en estas cuestiones:

  •  Terminé la formación como musicoterapeuta y ahora ¿cómo paso a la acción?
  • ¿Lo estaré haciendo bien? No sé por dónde tirar con este caso…es una situación muy compleja que no se me había planteado nunca antes.
  • ¿Cómo puedo mejorar la eficacia de mis intervenciones musicoterapéuticas en el trabajo con mis pacientes/clientes/usuarios?
  • ¿Cómo aplico todo lo que he aprendido en las sesiones de musicoterapia con mis pacientes?
  • Esto de la musicoterapia me apasiona, pero no tengo idea de cómo emprender, me encantaría que algún profesional me asesore para realizar este proceso desde la tranquilidad.
  • Siento que mis problemas personales influyen en las sesiones con mis pacientes y necesito ayuda para encontrar una solución.

Estoy segura de que alguna vez te lo has preguntado o ahora mismo estás pasando por ello. Yo también pasé por lo mismo, así que, si te identificas con ello, sigue leyendo.

El acompañamiento profesional es contar con una persona que tiene más experiencia que tú y te ayude a transitar tu camino laboral guiándote en el proceso, mientras este ocurre. Es un apoyo y te brinda un sostén de forma continua con la finalidad de dar respuestas a situaciones o problemas que se presenten durante tu ejercicio profesional.

¿Por qué elegir un musicoterapeuta para que acompañe tu proceso?

 Porque a diferencia de cualquier formación, el supervisor o supervisora te acompaña en el aquel recorrido puntual en el que has advertido que necesitas ayuda por la razón que sea. Por lo tanto, ese trabajo de seguimiento profesional se manifestará de diversas maneras, según lo decidas.

Hay circunstancias en la vida personal o en la práctica clínica del musicoterapeuta en las cuales contar con el punto de vista de un colega que te asesore y/o supervise puede ser clave para la resolución de problemas.

Esta persona te ayudará a comprometerte con la acción y el cambio. Te podrá reflejar determinadas situaciones que obviamente tú desde el punto en donde estás, no ves con la misma claridad.

Para ello, siempre recomiendo que esa guía individual y personalizada sea sostenida por un periodo de tiempo que puede variar en algunos meses, por ejemplo. Mediante esa relación que se establece trabajando juntos, se pueden advertir 6 ventajas concretas:

  1. mejorará el conocimiento de ambos,
  2. se incrementará la confianza,
  3. se reforzará el vínculo,
  4. el supervisor/a podrá adaptar todas las dinámicas a las necesidades concretas dando un mejor servicio,
  5. se obtendrán mejores resultados
  6. se podrá valorar el proceso como tal.

Los programas basados en el método Vive de la Musicoterapia van en esa línea. A través de ellos te aseguras un espacio de tiempo en el que se puede trabajar codo a codo y se te ofrecerá una mejor ayuda. Mediante el estudio intencional que incluye obligatoriamente la práctica conciente, podrás explorar y poner el foco para analizar y solucionar eso que necesitas.

No ocurre lo mismo, si la guía que contrata el musicoterapeuta es para resolver cuestiones puntuales. Me ha pasado muchas veces, que me llaman para realizar una tutoría o supervisión de un problema en concreto que lleva tiempo enquistado, que ha explotado y que se necesita una solución inmediata.

En una sesión de una o dos horas de supervisión es muy difícil que esto pase, porque:

  • No hay recetas mágicas ni exprés para este tipo de demanda.
  • La falta de conocimiento acerca de cómo es y cómo trabaja el/la musicoterapeuta en dicho caso y
  • La escasa información relacionada de su cliente/paciente,
  • Sumado al desconocimiento del contexto en el que ha surgido,
  • etc., etc., etc.

Pueden ofrecerte una valoración imprecisa e improvisada que quizás no sea significativa para ti y te quedes con la sensación de tener más dudas que al inicio y de haber perdido el tiempo.

Has visto la diferencia entre...

– llamar desesperadamente a un profesional para resolver un caso puntual sin garantías de obtener la solución que necesitas y

 

– estar acompañado por un supervisor o supervisora que te conoce, que te guía hace un tiempo y con el que tienes confianza?

Eso es lo que quiero enseñar en este artículo. Las dos opciones tienen matices.

¿Pero cómo elegir ese o esa musicoterapeuta para que supervise tu trabajo profesional?

He podido comprobar a través de mi experiencia, que a menudo tenemos más compromiso con otra persona que con nosotros mismos. Si crees que el acompañamiento para tu desarrollo profesional es una propuesta válida en un momento determinado, úsala a tu favor.

Existen varios elementos claves que son los fundamentales (en mi opinión personal) para buscar ese acompañamiento profesional que te comparto a continuación:

#1. Antes de todo debes preguntarte para qué estás buscando un proceso de supervisión/acompañamiento etc. Cuál es la razón por la que quieres que un/a musicoterapeuta profesional te acompañe en este momento. Conseguir la claridad de tus propósitos hará que selecciones las herramientas necesarias para ponerte en acción.

#2. La persona que quieres que te guíe, debe resonar contigo. Debe tener un discurso coherente con lo que hace en su vida profesional. Observas que domina su trabajo y te inspira confianza.

#3. La persona que eliges, ya esté viviendo o haya adquirido eso que quieres lograr o experimentar en tu vida profesional.

IMPORTANTE: Sólo podemos enseñar «algo» si nosotros ya lo aprendimos.

#4. Que encuentres en ese supervisor/a una vinculación entre lo que hace y a lo que se dedica, con lo que ofrece.

#5. Que esa guía que pretendes que trabaje a tu lado, esté en este momento practicando lo que quieres aprender.

Y como esta relación contemplará la presencia de dos personas, ambas deberán tomar sus respectivas acciones y compromisos una vez que establezca el acuerdo inicial.

A modo de conclusión:

Si has leído mi historia personal a lo largo de todos estos años he sabido pedir ayuda y también he aprendido a recibirla. He perdido el miedo a pensar que no me la merecía o que si la pedía, me iba a sentir menos por ello.

Muchos profesionales de la musicoterapia y de otras ramas de la salud me han enseñado contenido valioso y me han brindado su cariño y su respeto; con lo que además de haber sido un proceso de crecimiento profesional, también se ha creado un vínculo humano exquisito en donde la amistad, sigue uniendo nuestras vidas.

Muchas veces sabemos lo que tenemos que hacer, tenemos el conocimiento suficiente pero nos falla el cómo y allí es donde me parece fantástico buscar ayuda y sobre todo sentirte acompañado/a.

El objetivo fundamental aquí, es mantenerte en movimiento haciendo aquellas tareas que necesitas para llegar hasta tu próximo paso. Seguramente en él también habitarán nuevas resistencias, nuevos miedos y afloren otras circunstancias… pero es normal, así es el camino por recorrer: superándote día a día y poco a poco. Y es aquí donde comienzan a gestarse las grandes oportunidades para expandirte y lograr vivir de tu pasión: La musicoterapia.

Cruzar tus propios puentes acompañado es una estrategia poderosa con la que podrás trabajar tus puntos débiles, potenciar tus habilidades y ordenadar tus ideas. La energía fluye hacia donde se dirige la intención.

Imagínate entonces, estar cada día más orgulloso/a de haber tomado esa decisión de aportar valor a través de tu profesión y ayudar a las personas que lo necesitan.

Una acción acompañada, deliberada y eficaz.

Por último, te animo a que des el salto para transitar este maravilloso camino de manera conjunta y a que busques personas que te guíen con sabiduría y generosidad a alcanzar la excelencia terapéutica que tanto anhelas.

Si alguna vez te has planteado buscar ayuda o has hecho parte de tu  recorrido acompañado/a,  me gustaría que dejes un comentario que aporte valor a la comunidad musicoterapéutica.

Si necesitas mi ayuda profesional para encausar tu proyecto inicial de musicoterapia, mira lo que puedo ofrecerte a través de mis programas, o escríbeme que para eso estoy.

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